Aloha, llama de amor

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Cuenta una antiquísima historia de Hawai, que nuestro corazón es como una concha, donde mora e irradia la llama del amor, Aloha. Esta llama es la energía primordial que nos mantiene vivos con su luz encendida, radiante y magnífica. Gracias a esta llama maravillosa del amor todo es posible para nosotros.

La historia dice que con su calor y luz irradiando se pueden escalar sin cansancio enormes montañas, se puede surcar el cielo volando con las aves, y nadar pacíficamente con los tiburones, entre muchas otras cosas increíbles.
Sin embargo, cuando una persona actúa movida por emociones negativas, por ejemplo se enfada o tiene un ataque de celos o envidia, o cualquier otra circunstancia alejada de la armonía del amor, una pequeña piedra es colocada en la valva de la concha, esto es en el corazón. Esta piedra reemplaza a la luz, que es la llama de Aloha, volviéndola más oscura a medida que va acumulando piedrecitas.

La solución es sumamente simple. Si la persona tiene una, dos o más piedras en su concha, solo debe hacer una cosa: abrirla e inmediatamente dejar caer las piedras. De tal manera la luz interior del amor, la llama de Aloha se vuelve otra vez más suave y brillante como en su origen.

Esto es lo que hacemos cuando realizamos las oraciones de Hooponopono, es a lo que se refiere el Dr. Len cuando dice “volver al estado de vacío, o al punto cero” donde todo comienza.

Cuando reconocemos en nosotros algo que nos perturba, nos irrita, nos duele, o nos despierta emociones negativas de cualquier signo, entregamos esas piedritas a la Divinidad, antes de que se afirmen y comiencen a anquilosarse y crecer. Las soltamos y dejamos ir así, confiadamente, sabiendo que estamos restableciendo nuestro propio equilibrio interno, permitiendo que la llama Aloha reine y irradie su amoroso fulgor en todas direcciones.

Se permite compartir respetando el texto y citando esta fuente. Gracias por honrar así mi tarea en la Luz. Verónica Heiland (c)

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3 Respuestas

  1. Ariela dice:

    Gracias por compartir!

  2. Otto Rahn dice:

    MUY HERMOSO VERONICA,DIOS TE BENDIGA!

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