Día de Prevención del cáncer de mama

image_pdfimage_print

Ya con el resultado cierto, puedo escribir sobre esto.
Hace unas semanas en un estudio de control aparecieron unos nódulos en mis pechos. Luego una ecografía mamaria y mas tarde una de alta resolución mostraron muchos más que los que aparecían en la mamografía, de tamaño y cantidad considerable. Me citaron para un nuevo estudio. Me recibió un doctor profesor de la Universidad y una médica colega suya que miraron las imágenes. El doctor me dijo que podíamos aguardar un par de meses y repetir los estudios para ver si cambiaba de forma o tamaño, pero recomendó relizar en ese mismo momento una punción. Yo manifesté que no quería y prefería esperar. Pero él dijo que realmente lo recomendaba por mi seguridad. Mi marido que me acompañaba insistió en que la hiciera.
Yo me sentía realmente sana. Interiormente sana. Sin embargo, por complacer, por apagar la preocupación de mi amado, y desoyendo mi propia voz interior acepté hacerlo.
Me escarbaron, tomaron varias muestras. Todo el tiempo fueron muy amables, tanto el doctor como la médica, y la enfermera. A nivel humano fueron muy considerados, sin ninguna duda. Me explicaron cada cosa que hacían, me preguntaban todo el tiempo si dolía, que les avisara, etc. Luego me envolvieron los pechos como una momia, para evitar posibles derrames. Durante tres días no debía hacer esfuerzos, no levantar peso, mejor no conducir, ni mojar la herida. Debía cambiarme los apósitos cada mañana. Me entregaron las instrucciones por escrito, los apósitos, todo lo que necesitaba!
Sin embargo salí del Hospital muy molesta, enojada, no solo por el dolor, que sí dolía, sino enfadada con los profesionales, con mi marido, con la situación…
Y avisé solo a algunas pocas personas de mi confianza que sabía podían hacerme el aguante con su envío de buenas ondas y sanación.
A medida que pasaba la tarde y pensaba en lo vivido, me di cuenta claramente, que no estaba en realidad enojada con las otras personas en las que había focalizado mi descontento. En realidad estaba enfadada conmigo. Con mi necesidad de complacer. Enojada por hacerle sufrir a mi cuerpo una agresión cuando no lo sentía necesario. La frustración era por no haberme escuchado, por no haberme respetado en mi auténtico sentir, desoyendo la comunicación con mi físico.
Hoy es el Día Internacional de Prevención del cáncer de mama y recordé este escrito que hice hace unos meses y me había guardado. A veces debemos pasar determinadas situaciones para después verlas, y observar como las trascendimos, ver cuál fue la enseñanza.
Yo aprendí de esto a respetarme más aún, a oir mi voz interior más que antes. A valorar mis propias percepciones y comunicación con mi propio cuerpo. Desde la toma de la muestra hasta tener el resultado de la biopsia, fueron días de integrar la paciencia, desoyendo la ansiedad del afuera. Mucho trabajo interno ciertamente.
Quiero aprovechar esta oportunidad para recordarles con estas imágenes, a qué es lo que debemos estar atentas las mujeres al hacer el autoexamen. Hagan periódicamente la autoexploración. Párense frente al espejo, desnudas y miren si hay cambios… y díganse cuanto se aman!!!

Que todas sean muy bendecidas, desde lo profundo de mi corazón
Veronica Heiland.

    

También te podría gustar...

4 Respuestas

  1. GLADYS OLIVEROS DE AGUADO dice:

    Mil agradecimientos por la sabiduría que con tanto amor nos comparte.
    Es para mi muy grato leer todos los días sus mensajes llenos de mucha luz.

  2. Lucia ruiz palacio dice:

    Gracias vero por compartir tus bellas experiencias
    bendiciones para todas las mujeres del planeta

    Luca

  3. Mage dice:

    Muchas gracias verónica, es muy importante y valiosa la información que nos entregas. Bendiciones

  4. Maria del Carmen dice:

    Gracias Vero por compartir
    Bendiciones y salud perfecta para todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *