Feliz día papá

image_pdfimage_print

Padre, papá, papi… cuantas formas de llamarte,
recién en meditación te apareciste.
Tu recuerdo llenó mis ojos y sentidos.
Tu presencia llegó con risas y vino, con trabajo y disfrute, con honestidad y pasión.
Tu huella imborrable volviendo en flores felices, en el vuelo de vaquitas de San Antonio,
en el sol de las siestas cordobesas y el rumor del río dentre las piedras.
Tu mirada humedeció la mía en un reencuentro etéreo y la sonrisa nos desvistió el alma.
En la víspera del domingo que nos reuníamos en familia a la sombra en un viejo patio,
tus iris de miel se abrieron en la alegría de sabernos unidos,
más allá de estados, lugares y tiempos, atravesando muros, vidas y muertes.
Te amo papá. Estás en mi, en tu nieto, en el aire, en la tierra y el campo.
En una chamarrita, en una flecha y en el canto tempranero de un gallo.
Gracias por tu vida, por la dicha. Gracias por tu ejemplo.
Feliz día, feliz eterno presente…
Gracias a Dios porque no creíste en Él.
Gracias a Dios porque tuve, tengo, el mejor padre para mí.
El que me enfrentó en la inexorable verdad del espejo, para que viera y entendiera, para que me hiciera cargo de este ser humano que habito.
Gracias Dios porque con mi madre generaron el espacio de amor y respeto para que creciéramos sanas, felices, sintiéndonos amadas y valoradas.
Gracias Dios porque no lo extraño. Gracias Dios porque lo sé tan cerca y tan presente sin llamarlo.
Gracias Dios porque sé que en el mundo hay muchos otros padres como el mío.
Padres que escuchan, padres que hablan, que dan libertad y protegen, que aman y cuidan.
Padres que relegan algún gusto personal por la familia.
Padres que incentivan la lectura, los buenos viejos valores como el apretón de manos para sellar un acuerdo, hombres que enseñan el respeto por el tiempo ajeno y las ideas propias, la demostración de afecto como un escudo y la sensibilidad para ser infinitos.
Gracias a mi Padre, gracias a los Padres que hacen del mundo un mejor lugar.

Felicidades y bendiciones en cada corazón. Verónica Heiland (c)

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *