Meditación en la cocina

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Una vez le preguntaron a un maestro zen: «¿Con cuánta frecuencia medita?», a lo que él respondió: «¿Cuándo no estoy meditando?»

Obviamente el maestro veía la meditación de forma diferente que la persona que le hacía la pregunta. Incluso un maestro tiene que comer, ir al baño, enfadarse o entristecerse de vez en cuando, tratar con personas difíciles y entornos ruidosos, enfermarse y morir. ¿Puede «meditar» en todas estas situaciones:

Sí. Si es un maestro, está vivo y abierto a todo. Siente el placer y el dolor de la vida completamente cuando cada uno de ellos sucede. Nada de ilusiones. Nada de escapismo. Abrazándolo todo pero no aferrándose a nada. Está totalmente presente.

Si una palabra describe la meditación, es «conciencia». Es estar despierto mientras se está despierto, estar vivo en el momento. Santa Teresa fue criticada una vez por comer pescado con verdadero placer y entonces dijo: «Cuando rezo, rezo, y cuando como pescado, como pescado».

La meditación comienza con tranquilidad pero no se acaba aquí. Sentarse formalmente en una habitación silenciosa es sólo una preparación para afrontar momentos más tormentosos. La meditación muchas veces parece ser un escape de la vida, porque la meditación es tranquila y la vida no, pero no podemos estar siempre escapándonos.

La vida tiene la costumbre de imponerse a la fuerza. El truco está en entrelazar ambas cosas, algo que podemos hacer practicando la conciencia momento a momento a cualquier hora del día.

Primero descubrimos que podemos permanecer relajados y alerta con los ojos abiertos. Luego mientras caminamos, por ejemplo, en el parque o la playa. Después mientras realizamos actividades sencillas como preparar algo de comer o ducharse. Pronto descubrimos que podemos permanecer en calma cuando alguien nos aprieta los botones. Las tareas aburridas se vuelven menos irritantes, apreciamos los momentos de belleza cuando aparecen y tenemos momentos de claridad incluso en medio de fuertes emociones.

Los principiantes tienen poca flexibilidad al inicio y dicen, por ejemplo: «No pude meditar porque

•   Había un perro ladrando

•   Se oía la tele de la casa de al lado

•   Me dolía el estómago

•   Tengo muchas cosas en qué pensar

•   Estoy preocupado por mi madre

•   El día fue largo y estaba muy cansado

•   Estoy furiosa con mi ex marido

Eventualmente se dan cuenta de que todo se puede aprovechar. Ése es exactamente el motivo por el que meditan: para permanecer en calma y conscientes en el medio de la vida.

El maestro zen está despierto, pero nosotros muchas veces funcionamos con el piloto automático puesto. Esto le permite a la mente descansar, pero difumina nuestra percepción de la realidad, o sea que es una bendición a medias. Podemos pasar el día sin sentir nada con claridad, y lo que es peor, sin darnos cuenta, sin saber siquiera qué estamos pensando. Hay días en que no estamos para nada; no es raro, entonces, que tengamos problemas y nos sintamos confundidos.

La conciencia no se alcanza automáticamente, sino que tenemos que practicarla, como cualquier otra meditación formal. La práctica debería comenzar por cosas sencillas, como notar las vistas, sonidos, olores, sabores y texturas del momento y nuestras respuestas automáticas de gusto o disgusto.

Es lo que yo llamo meditación en la cocina. A mí me gusta especialmente meditar cuando estoy cocinando. A veces me concentro en un solo sentido, como por ejemplo, un sonido. Escucho todos los sonidos que hago: cuando corto una manzana, pongo el cuchillo en la mesa, el ruido del grifo y del agua que sale, el recipiente que golpeo contra el mármol, los pies que se mueven, la puerta de la nevera al abrirse, el ruido metálico de una olla al golpearla, etcétera. Mantengo la mente concentrada en la tarea diciendo silenciosamente la palabra «sonido» cada vez que espiro.

Otra posibilidad es fijarse en lo que aporta cualquiera de los sentidos. La textura del cuchillo, la fruta, la puerta, el agua, o la brillante piel de un pimiento, patrones de luces y sombras, una mancha en la mesa de trabajo. O las sensaciones del brazo cuando levanto algo. Me pregunto en silencio: «¿Dónde está mi mente ahora mismo?». Es sorprendente la rapidez con la que la mente puede desaparecer entre los pensamientos, y qué interesante que puede ser el mundo de los sentidos si nos concentramos en ellos.

«¿Pero esto es meditación?», se preguntará usted. La respuesta es sí, con toda claridad. En esta meditación seguimos el principio de la ceremonia del té japonesa. La mente se vuelve tranquila y despierta concentrándose intensamente en los pequeños detalles relacionados con la vista, el oído, el gusto, el tacto y el olfato a medida que van apareciendo.

Las mismas directrices se aplican a una meditación formal: relajarse, concentrarse y hacer volver la mente cuando se distrae. En estas meditaciones el objeto en el que nos concentramos es más amplio que lo habitual, ya que se trata de todos los sonidos o todos los sentidos, pero aun así hay límites. Cuando la mente se escapa y se va a los pensamientos, es porque ha saltado la valla y hay que ir a buscarla.

Buda dijo: «Cuando estés comiendo, simplemente come; cuando estés caminando, simplemente camina». Este ejercicio es muy exigente, pero también puede ser enormemente gratificante.

Pruébelo. Intente comer una comida sencilla, como santa Teresa, plenamente consciente de las sensaciones momento a momento. Las prácticas de conciencia a menudo crean un brillo y una claridad en la mente que no tienen las prácticas de tranquilidad.

Esta clase de meditación no tiene fronteras, no necesita una habitación en silencio y media hora de concentración. Cualquier lugar y cualquier momento sirven. Cualquiera de estas actividades puede ser una meditación:

1.  Tender la ropa (sentir la tela húmeda, los diferentes pesos, las pinzas de la ropa, el viento en la cara, los movimientos de doblarse y erguirse).

2.  Cambiar los pañales (olor, textura, emociones, desagrado, etc.).

3.  Comer algo (sonido, aroma, gusto, movimientos del cuerpo, tragar, etc.).

4.  Llegar a casa del trabajo (aflojar la tensión, cambiarse de ropa, calmarse, sentirse irritado o cansado o aliviado o emocionado).

5.  Ducharse (sonido, textura, sensaciones de placer, olor del jabón, piel húmeda y luego seca, etc.).

Enseguida detrás de las sensaciones vienen las emociones. Nuestros días están llenos de belleza indescriptible, si nos tomamos la molestia de mirar, pero en su lugar encendemos la tele o leemos el periódico. Una emoción negativa puede literalmente asfixiar su mundo durante años.

A menudo hace falta una enfermedad crítica, como el cáncer, para despertar a la gente. Dichas personas dicen que de pronto se dan cuenta de lo que es importante: sentir el aire del amanecer, disfrutar de un corto paseo por el jardín, pasar un momento con un amigo.

Tomar más conciencia es como encender la luz, pero tiene un precio: ilumina no sólo lo agradable de la vida, sino también la confusión y los problemas. El maestro zen se enfada y observa cómo su enfado se disipa. Se siente triste sin dejar que la tristeza lo absorba. Siente dolor sin autocompasión o temor. Cualquiera que haya estado cerca de un gran maestro sabe lo humanos que son. No son santos de yeso ni budas de bronce, sino que están muy vivos.

Hay personas que dicen: «Me siento como un autómata, respondiendo ciegamente a las exigencias de todo el mundo. Ya no sé quién soy». Esto lo pueden expresar de otro modo: «Me gustaría poder dejar todo esto de lado por unos días y volver a ponerme en contacto conmigo mismo».

Si a usted le hace falta volver a encontrarse, le ayudará comenzar por lo más básico. Recuerdo una ocasión que ayudé a la víctima de una embolia a ponerse otra vez en contacto con el mundo y recuerdo especialmente su fascinación infantil al tomar en sus manos una fruta y aprender su nombre otra vez.

Para volver a la realidad, nada como regresar a las sensaciones del presente: probar la sopa, oler el viento, ver las nubes, sentir molestias y dolores. Tal vez no sea todo placentero, pero a eso se remite el estar vivo.

Punto de meditación: Estar presente

Este ejercicio está pensado para ayudarle a encontrarse si se siente disperso o «fuera de juego». Hace pasar la mente rápidamente de los pensamientos al mundo de las sensaciones que le rodea. Se puede hacer en cualquier lugar y en cualquier momento. Es fácil de practicar cuando se está en actividad; yo lo hago a menudo mientras:

•  Me cepillo los dientes

•  Limpio la habitación

•  Me preparo para salir

•  Compro en el supermercado

Instrucciones Pregúntese: «¿Dónde estoy?» y cambie su mente de pensamientos a sensaciones.

Observe de qué forma su atención va de un punto a otro: al sostener el cepillo de dientes, abrir el grifo, oir el sonido del agua que sale, sentir el momiviento del brazo al alzarlo, el picor de la pasta de dientes en la lengua.

Fíjese también en el tono emocional: de gusto o no gusto, apresurado, inquieto, de disfrute, cansado, nervioso. Observe estos tonos con igual desapego mientras desfilan delante suyo. Verá que la mente puede volver rápidamente al mundo de los pensamientos. Tráigala enseguida a cualquier sensación inmediata, por trivial que sea.

Observe pasivamente las sensaciones y emociones que van y vienen mientras usted lo desea. No piense o analice. Cuando note lo que está haciendo, podrá observar que sus movimientos se han vuelto más armoniosos.

Eric Harrison en: Aprender a Meditar

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10 Respuestas

  1. acuario rojo dice:

    GRACIAS MUY BELLAS REFLEXIONES. VERONICA: PIENSO Y SIENTO QUE SENTIR QUE DOY A LOS DEMAS LO QUE APRENDO DE MUCHAS PERSONAS Y SENTIRME DIFERENTEMENTE UTIL ANTE TANTAS PERSONAS A DIARIO. SENTIR QUE CUANDO ABRO MI BOCA Y ME EXPRESO CON AMOR, SEGURIDAD Y SENTIR QUE SOY LUZ. PIENSO QUE TAMBIEN ESTOY DENTRO DE LA MEDITACION PERO EN LA REALIDAD. NO A SOLAS. AUNQUE NO SE MUCHO DE MEDITACION PIENSO QUE SI YA APRENDI UN POCO, SERVIRLA A MUCHOS ES MARAVILLOSO. SENTIR COMO IRRADIAS LUZ A MUCHAS Y MUCHOS QUE NECESITAN AMOR Y LUZ. PORQUE NO SON ESCUCHADOS Y NO SE SIENTEN IMPORTANTES. Y SENTIRLO DE OTROS QUE ME NECESITAN ME HACEN SENTIR MUY UTIL.

  2. Analia dice:

    Hola Veronica podrias iniciarme en reiki a distancia? Desde ya muchas gracias!

  3. Elsa dice:

    Muchas gracias por esta enseñanza, es ideal.

  4. LUCIA RUIZ PALACIO dice:

    Lo mas maravilloso que he leído sobre la meditación. Para mi la meditación es estar CONSCIENTE.
    Verónica, un abrazo desde mi corazón

  5. Gloria dice:

    Qué bonito modo de meditar y aprovechar siempre lo que uno hace para estar en meditación, muchas gracias

  6. Marisela Pérez dice:

    Muy agradecida por la sencillez para darnos cuenta que la vida es el presente, que cada momento o instante nos invita a ser el Ser, un abrazo y muchas bendiciones Verónica.

  7. clara rios dice:

    Muchas gracias, excelentes consejos sencillos y prácticos. Un abrazo.

  8. Patricia dice:

    Gracias Vero! Simple Profundo, Instructivo, Dios Te Bendice!

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